transcrito de un pingajo de papel

Enero 6, 2010 por nodigomas

Nuestra sociedad ha caido en la magia del medievo y el feudalismo ha quedado intrincado en el sistema. Estos gobiernos, a modo de válidos, detentan el poder que las empresas les permiten y arrojan luz sobre las aguas fecales del contrincante  en TV para encaminar a lo que quede en la praxis del ideal de opinión pública hacia sus más convenientes derroteros y hacerles creer que eso es la actualidad, lo que ha de debatirse, sin saber que los temas los elige una nueva versión de la mano invisible.

La aldea global de la que hablaban es ahora un sumatorio de muertos insonorizados por los volumenes de sus reproductores musicales. Nuestra era se representa con exactitud en un vagón de cercanías madrileño. Como si se tratase de un tren de vapor que en el XIX portaba a la muchedumbre hacia los lugares donde ejercer la exclavitud remunerada, dormidos, cabizbajos, hastiados, perdidos en alguna dimensión, lascivos, ociosos, conversan o se miran. Sin ver nada.

Y mientras nos preguntamos si encajamos.

La cara oculta del sistema, el hijo feo del avance, somos cualquiera de nosotros.

Con la noche por montera…

Diciembre 11, 2009 por nodigomas

 

Dice una buena amiga que la prostitución hay que legalizarla, que de ese modo se acabaría con la extorsión que infligen las mafias sobre miles de mujeres y que las prostitutas sólo desempeñarían su oficio por su propia voluntad. Apoyándose en aquello de que el individuo ha de apelar a su libertad y hacer uso de ella a la hora de dar forma a sus movimientos, cree que la prostitución es algo saludable, siempre y cuando las personas que tomen parte de ello lo estén haciendo de mutuo, triple o cuádruple acuerdo. Que eso de trasladar la culpa de nuestras acciones a la sociedad, a la educación o a la política no es más que un modo irresponsable de rehusar nuestras responsabilidades y que nos deja caer en una fosa estática de la que difícilmente se puede salir y en la que resulta verdaderamente sencillo regodearse mientras nos subimos a ese círculo de Ionesco, que al acariciar se torna vicioso.

Yo no sé en qué medida se considera libre el cómputo de lumis que pasean por la calle Montera, pero ayer paseaba por allí y, como tengo entendido que ocurre cada noche lectiva o víspera de festivo, eran las 12 y el Rastro del placer no había cerrado sus puertas. Tampoco las había abierto, llevaba muchas horas despierto, en pie, pateado y concurrido como una de esas buenas frases cuyo significado acaba degradado por el uso. Meretrices de diversas nacionalidades, productos humanos de compra y venta para todos los gustos y de distintos colores se erigen o pasean como esculturas praxitelianas. Señoras a la espera de unos maridos, ávidos del paroxismo más inverosímil,  a quienes cubrir con el ungüento que cura las magulladuras de la tempestad, o de la calma.

Son esos mismos hombres que desde hace siglos detentan en occidente el cetro de la patria. Eso que los estudios culturales denominan patriarcado y que se ha dedicado a alienar, cosificar y subyugar a las mujeres que pretendían situarse a una altura equitativa respecto a la de sus hermanos o sus maridos. Toda una sociedad que gira en torno al hombre y que ha ido evolucionando teniendo como eje siempre el mismo elemento: la figura del varón  como ente dominador cuya mano sustenta el equilibrio de un mundo de cualquier otro modo inconcebible. Las casitas de muñecas, la moda, los cosméticos y la prostitución, en principio patrimonio de las damiselas del s.XX, pero que pronto han ido adaptando su uso a los requerimientos de una sociedad masculina que sólo sabe dejar de dominar para convertirse en dominada, contribuyen de algún modo a perpetuar la estirpe de lo masculino afincada subliminalmente en las almas de los hombres y mujeres contemporáneos.

Ejercer ese legítimo derecho de los individuos a mirar para otro lado y sacar a estas mujeres de Montera, a petición de los vecinos de la zona y de los dueños de los establecimientos más moralistas de los alrededores, no hará desaparecer la prostitución, pero tampoco lograremos avanzar en el arduo camino de la igualdad entre machitos, sex bombs, féminas y personas si consideramos que éstas (mujeres en el 90% de los casos) pueden convertirse en cualquier momento en mercancía evaluable que se compra con dinero, presentes o palabras.

¿Sancionar a los clientes y proxenetas y con ello a los que mantienen este sistema a mi juicio tan poco deseable? Puede ser una opción, aunque tampoco me convence. Desde luego, que a quien no pienso multar, cuando consiga asir bien las riendas del poder universal, es a estas siervas, más o menos voluntarias, del placer que, casi siempre, terminan pagando el pato. ¿Qué hacer? Este es el mundo que hemos creado…

Cosas…

Noviembre 28, 2009 por nodigomas

Quiero que me oigas, sin juzgarme.
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confí­es en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.
Quiero que me protejas, sin mentiras.
Quiero que te acerques, sin invadirme.
Quiero que conozcas las cosas mias que más te disgusten,
que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas, que hoy, hoy podés contar conmigo.
Sin condiciones.

Jorge Bucay

Voy a ser un desobediente…

Noviembre 26, 2009 por nodigomas

De saber que no quedaba vino se reía un poco…

vigilaría cada playa, cada arena, y guardaría una estrella hasta tener el mundo de tu garaje, y secaría Santiago piedra a piedra, y pintaría mis dientes, me volvería bueno… pero no queda y vine a verte, a ver si derrama frases el agua constante, te molestaba tanto que te escuchara menos que a tu ropa interior, y no lo entiendo, me cuesta no abrazarte..

Fumate mis días,

y si te sube vente en mi caballo.

Mezcla tu tallo en mi simiente,

tachame ayer del calendario,

Quédate mi vida,

seré lo justo

que el alcohol me lo permita,

voy a ser un desobediente,

voy a estar entre la gente,

destrozandote la vida…

De saber que no quedaba vino, no vendría…

(siento las interpretaciones propias, las del oido)

Siempre me encanta…

…y una vez le vi y no supe qué decir.

La dolce vita…

Noviembre 24, 2009 por nodigomas

Pocas obras cinematográficas reflejan con tal estilización de la realidad el exceso y la amoralidad reinante en nuestro siglo XX. La obra del italiano Fellini, La dolce vita, es un desfile de fantasmas atados a la banalidad por el hilo del desenfreno, de la frivolidad y del espectáculo. La historia de cómo un hombre se deja llevar progresivamente por un mundo sin escrúpulos, donde la soledad y la incomunicación son los más crueles y callados acompañantes. Marcello Mastroianni comienza con un personaje que trata de posicionarse en el mundo de la literatura, que quiere atreverse a dar el paso final que le defina como un escritor serio, que se revela de tanto en tanto contra ese entorno de lujo y tontería mientras se esfuerza en encontrar un alma pura que le demuestre que todavía hay hueco para la conciencia y la integridad en la realidad que habita. Steiner, Paula. Pero sigue el camino que su profesión le va abriendo a su paso y se deja llevar, frecuentando los lugares más concurridos por el famoseo con el fin de encontrar algo con que alimentar el morbo de los lectores. Cada vez más inserto en ese ambiente abyecto y sórdido en el que el producto a vender cobra más valor conforme adquiere mayores dosis de estertor y sensacionalismo, Marcello acaba convirtiéndose en un publicista que ya no entiende lo que Paula le dice desde el otro lado de la orilla, símbolo de la inocencia y la bondad que en el universo de Felinni sólo le son concedidas a unos pocos. Para el director, los seres humanos vivimos aferrados a una ilusión óptica continuada bajo la impotencia soterrada de la incomunicación y la imposibilidad de vivir nuestras emociones.

Y sin embargo, ese mundo que se erige en estandarte de la máscara trata de quitarle el antifaz a todo lo que la audiencia demanda. Cual juego sin límites, todo está permitido. El periodismo rosa, ese que perfila la película, se vende a la imagen, se regala a la impostura y destroza la sabiduría popular evocada en las palabras de Machado: aquí el valor y el precio son la misma cosa. Una vida dulcemente envenenada que ha sabido sobrevivir hábilmente hasta nuestros días. Apoyándose en los instintos más carvenícolas de la especie “superior”, los medios dedican la inmensa parte de su tiempo a desvelar las vidas estropeadas, la desgracia ajena y la inmundicia, mientras perjuran su servil vocación por satisfacer las demandas de los gustos imperantes. Y así se inicia el círculo vicioso, pues cómo cerciorarse de lo que gusta realmente la gente si son los medios los que deciden entre qué posibilidades elegirán éstos. Sus necesidades se ven avocadas a intentar saciar su apetito en lo que los medios ofrecen con unos formatos que a cada momento exaltan la ausencia de valores y la pérdida de conciencia, de empatía. Ese tipo de periodismo, el que reivindica su responsabilidad de informar a los espectadores sobre los vaivenes de la farándula y se indigna ante una negativa de quién no quiere ser partícipe de su juego, no es el periodismo por el que se luchó contra la censura, ni es el periodismo vocacional capaz de poner en riesgo la vida de quien lo siente verdaderamente como algo personal, propio. Ese periodismo, en mi opinión, es una cuestión de negocios.

No sé si quiero…

Noviembre 17, 2009 por nodigomas

Si la tranquilidad significa racionalizar cada instante hasta tan alto grado no sé si quiero estarlo. No creo que sea lo que realmente necesito. Una malla cuadriculada en la que prender todos mis pensamientos y sofocar cualquier estímulo inapropiado. Los impulsos salidos de la más profunda volición niegan lo deseado. No somos seres racionales. No lo somos. Y algunos menos. Al final lo que más felices nos hace es aquello que no podemos deletrear o agarrar con las manos. Todo eso que no posee explicación lógica alguna. Yo quiero estertor, lágrimas, vibrar por cada cosa que merezca la pena y que alguien responda a mi grito con uno mayor. Quiero reconocerme en los ojos de alguien que esté más loco que yo, más estropeado. Y sonreir frente a tanto sinsentido. No quiero sueños de papel, ni una vida perfecta en la que todo cuadre. Quiero vivir en mi propia esencia y caminar hasta encontrar mi sitio. Puedo derretir mi alma por un gesto sincero, por un sentimiento en carne viva que me ayude a descubrir que mi inquietud no es tan desatinada. O acompañarme siempre en esa soledad latente. 

La tortuga de Darwin

Noviembre 10, 2009 por nodigomas

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El pasado día ocho culminaba en el Teatro de La Abadía la reposición de la obra de Juan Mayorga, “La tortuga de Darwin”. Una soberbia Carmen Machi nos presentaba a la tortuga más humana de todos los seres vivientes. Harriet, la tortuga que Darwin se llevó consigo de las Islas Galapagos, ha sobrevivido a dos guerras mundiales, al fantasma del comunismo y a la caída del muro de Berlín, y ante esas “estimulaciones extraordinarias” en las que se ha visto envuelta ha evolucionado exponencialmente. Y ahora es la memoria de la Tierra, el pasado que mejor nos explica y la madre que más sabe sobre sus vástagos. Viéndolo todo desde abajo se ha convertido en una escéptica que recuerda con nostalgia y pasión un pasado que jamás había compartido con nadie. Y todo a cambio de que la devuelvan a su hogar, de que un prestigioso historiador se la lleve a morir a las galapagos una vez le haya entregado su legado.

Juan Mayorga (el escritor de la obra, del que ya hablaremos algún día… cuando haya investigado lo suficiente), haciendo gala de su doctorado filosófico, pone a nuestra disposición toda una reflexión sobre los días que nos sostienen. Un guión plenamente aprovechable y didáctico… cargado de eso que, a mi parecer, deberían enseñar en las escuelas. Una tortuga que habla y piensa con su propia cabeza. Todo un canto a la verdadera vida, la que tenemos delante, aquella bajo la cual la Humanidad parece no haber aprendido nunca nada, esa en la no existe más que la lucha por la vida, a partir de la cual se genera todo a través de la imposición de los más fuertes . Ella sabe que, en una sociedad como la nuestra, en la que lo lento y lo viejo es lo que menos valora, “vivir es adaptarse”.

Y todo ello rehogado con una buena dosis del mejor humor y la ironía más hilarante.  Durante las últimas dos semanas Machi declamaba en La Abadía  que la historia es sobre todo el brillo en los ojos de los soldados o las manos temblorosas del capitán que perdona la vida a un desertor… pero lo que no dijo es que el brillo que sus ojos destilaban a cada momento en escena es la esencia del verdadero teatro, el más autentico símbolo del arte de la interpretación. Lo que trasmitía esa SEÑORA muy pocas veces podrá ser igualado. Un animal de teatro, la llamaba El País.  Menos mal que tendremos Carmen Machi para rato.

Casi dos horas de mi tiempo verdaderamente aprovechadas. Uno de los mejores días de mi vida. Realizada y removida, entre otras cosas. ¿Quién da más?

La ciudad más viva del mundo…

Noviembre 2, 2009 por nodigomas

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(Se levanta súbitamente de la silla. Toma a Will del cuello y se acercan a la ventana.)

Chris:

Mira. Ahí la tienes. Londres. Abre bien los ojos, pequeño palurdo y observa. Londres de noche. Apagada pero a punto de encenderse, de estallar, de reventar ante tus propias narices. Desde esta orilla del Támesis puedes adivinar muchas cosas, pero no podrías creerlas si tus ojos de pueblerino te las mostrasen tal y como son en realidad. Mira hacia allá. ¿Has pasado una noche en Southwark? Casas repletas de gentes que apestan, que desconocen de quién son hijos y de quién son padres. Que se acuestan con sus hermanas y no pasan más de una hora sobrios. Si cruzas solo cualquier callejuela, puedes apostar que ése será tu último paseo. Sin embargo, ellos caminan felices, tranquilos, a veces eufóricos, como si estuvieran en Fleet Street el día de la coronación. ¿Conoces Tyburn? Allí están las mejores putas. Una noche con ellas y el pene se te caerá a pedazos. También puedes presenciar las ejecuciones. Tripas colgando, frailes ardiendo, ríos de sangre… ¿Nunca has ido a Deptford, en esta misma orilla? Puedes comprar todo lo que llega de América. Especias, tabaco, vino y unas hierbas que harían derretir tus sentidos de placer. Whitehall, allí se esconden quienes rigen el mecanismo oculto de nuestros destinos, el tuyo y el de todos los fabricantes de guantes de tu mísero Stratford. Ellos pueden verte; tú jamás a ellos. Todo está aquí, pero no vayas nunca desarmado. Esta es la ciudad de las putas, las damas más respetables de Inglaterra; los aduladores, los vendedores de honor y ¡Dios salve a la reina! Las tabernas más concurridas atestadas de ladrones y viciosos. Enfermos que vomitan en la calle; niñas que paren en las esquinas, rufianes que matan por un penique…

¿Has visto todo eso? Somos seres privilegiados, vivimos en la ciudad más viva del mundo. Una vieja alcahueta que oculta sus pústulas y maquilla sus arrugas. Ése es el encanto.

La estancia. Chema Cardeña

 

 

Moralina N

Octubre 10, 2009 por nodigomas

No quisiera que este blog se convirtiera en un exprendedor de moral barata e hipócrita. Pero ahí va otra de romanos. Y no, no voy a hablar de Agora, aunque quizá no tarde mucho en hacerlo. La vi ayer y yo creo que da para un post y un bis de cine.

Resulta que ayer me vi envuelta en una serie de humanidades degradadas que me hicieron acordarme de aquellos días en que alguna niña decía que lo que más le repateaba eran las injusticias. No voy a contar toda la historia por poder resultar aburrida y nauseabunda, pero digamos que un par de buitres irrumpieron en mi vida primero para tomarle el pelo a unos buenos camareros que les habían atendido muy simpáticamente e irse sin pagar, y más tarde para repetir la misma operación, esta vez sin un trato por parte del timado tan destacable, pero sí en un bar que defiende unas ideas de igualdad y justicia en sus paredes que por los menos a mí me exigen un plus de respeto. O me exigían. Allí, no sólo se fueron sin pagar, sino que mintieron a sus “colegas” y les dejaron el muerto para que pagaran su miseria. Doblemente ruin.

Pero como todo en este mundo, el estropicio nocturno (he de confesar que me lo pase de puta madre hasta que empezamos con el pastel) nos dejó un par de lecciones nuevas en la retina y en el corazón. Resulta que cuando los del bar (no diré el nombre porque creo que se merecen una segunda oportunidad) salieron en busca de los morosos se toparon con los “colegas” y, con un trato que dejó mucho que desear, nos exigían apoquinar  o quedarnos a modo de rehén hasta que apareciesen nuestros queridos amigos. Naturalmente, siempre da pena observar que, con la reacción, el lastimado demuestra ser peor que el verdugo. Pero así fue. Sobre todo si tenemos en cuenta que parece mucho peor predicar buenos comportamientos y luego pisotearlos en cada paso, como lo hicieron aquel par, dejémoslo en par, de infelices.

Y bueno, al final me fui con un regusto agridulce, una sensación de que incluso el buen camino ideológico está manchado por la condición humana. Qué le vamos a hacer, si somos lo que somos.

Por lo demás, sigo con mi particular fe. Saludos.

También hay luces en medio de las tinieblas..

Sobre la incoherencia humana…

Octubre 8, 2009 por nodigomas

Van_Gogh_-_Patch_of_grass

 

Dice mi profesor de Filosofía Política, a colación del tema que estamos tratando en clase, que las ideologías no pueden constituirse en bloques compactos y antagónicos que tachen de incoherentes o ineptos a los ciudadanos que no comulguen con cada precepto y no sean conocedores de todos ellos. Esto por otra parte hace que la gente se sienta poco preparada para la política alejándose así de ella, pues no hay una respuesta intrínseca para cada pregunta que entrañe cierto cariz ideológico, sino que son todas fruto de la reflexióny la formación, y los que lo desconozcan se sentirán apartados, inválidados para la comprensión de la política y su participación en ella.

Pero a mí lo que más me interesa es lo de la homogeneidad, la coherencia ideológica, la linea editorial, que es un tema que me va. Creo yo que una buena razón por la que los idearios personales están cargados de tonalidades grises, además de por aquello de que no hay nada como el término medio, o por eso otro de que las verdades absolutas no existen, es porque el hombre es incoherente por naturaleza… y la mujer… y yo.

Tanto tiempo buscando el lenguaje perfecto, la verdad encriptada, la solución, el santo grial.. para darnos cuenta de que nuestro cerebro en raras ocasiones nos permitirá establecer un entramado firme de conceptos, normas morales y sentimientos en que todo cuadre encajando a la perfección. Que todo está plagado de grises, de buenos que son malos, de mentirosos que son sinceros, de gente auténtica que se mimetiza, de triunfadores que no son felices, de amantes que se hacen daño, de verdades que serán mentira al día siguiente y después verdad…

Me intranquiliza. Pensar que el mundo, las relaciones y las personas no pueden cuadricularse me hace sentir vulnerable, desprovista. Y resulta que eso será en muchos aspectos lo maravilloso de la vida…

 

Tengo fe, pero me voy a la cama, creo yo.