Llega un momento en el que te da igual y resulta que has llegado. “Welcome to the next site”, supongo que con algo así saludará el cartel. Pocas veces se siente esa calma misteriosa tan reveladora. Me encantan los que están hiperseguros de haber hallado el equilibrio hace tiempo, aunque no tanto como los que lo dejan como una asignatura pendiente de dispensa indefinida, como el que esconde bajo la alfombra todo el polvo acumulado por los meses y se piensa que ya tiene el piso como una patena. Estoy cansada de tener las cosas difíciles y de que esta afirmación sea tan… liviana, tan poco fatalista, tan ajustada al optimismo de que gustan aquellos a los que no les agradan las caras… sad? era? Estoy cansada de no estar exagerando.

Pero sé que si no me lo ponen dificilíiisimo, pienso llegar a donde tengo marcado, sé que lo haré… y que a gusto voy a estar, madre mía, caminando a otra velocidad. Los que no se enteran de la misa ni de la mitad… pesarán menos y yo seguramente también: andaré tres palmos por encima del suelo.

Creo haber encontrado la dirección que lleva hasta el valle y que allí se encuentra lo que de verdad me hace falta… nada más.

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